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Mientras por competir con tu cabello, oro bruñido al sol relumbra en vano; mientras con menosprecio en medio el llano mira tu blanca frente el lilio bello;
mientras a cada labio, por cogello.
goza cuello, cabello, labio y frente,
no sólo en plata o vïola troncada |
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While trying with your tresses to compete in vain the sun's rays shine on burnished gold; while with abundant scorn across the plain does your white brow the lily's hue behold;
while to each of your lips, to catch and keep,
take your delight in throat, locks, lips, and brow,
not just to silver or limp violets (©Alix Ingber, 1995) |


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Suggestions for revisions contributed by Dr. William Ferguson, Clark University and Isabel Guzmán.
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En este soneto endecasílabo de Luis de Góngora, poeta del siglo XVII, aparece el tema común del carpe diem. En efecto el poeta se dirige a una mujer muy guapa, explicando que su hermosura es más grande que la de la naturaleza, pero que tiene que aprovecher de ésta ahora, ya que un día se va a morir. En los dos cuartetos, Góngora describe de manera enfática la belleza de la mujer, haciendo paralelismos entre una parte de su cuerpo y un elemento de la naturaleza. Se trata de una verdadera competencia ("competir" v. 1) en la cual la naturaleza no tiene ninguna posibilidad de ganar. El "oro bruñido" no puede rivalizar con su cabello ("relumbra en vano" v. 2), lo que sugiere un cabello brillante y rubio, "el lilio bello" no puede rivalizar con la blancura de su frente. Es interesante notar que el poeta personifica el oro y el lilio, lo que puede hacer sonreir al lector. En efecto, parece cómico el hecho de que la naturaleza sea envidiosa de un ser humano y que se esfuerce por ser la más bella. En el segundo cuarteto, el poeta sigue mostrando que los elementos de la naturaleza no pueden igualar a la belleza de la mujer. Sus labios atraen más atención que el clavel rojo, y provocan en todos los hombres un deseo de besarlos: "mientras a cada labio, por cogello, / siguen más ojos que al clavel temprano" (v. 5-6), y su "gentil cuello" (v. 8) es más transparente que el "luciente cristal". Podemos notar que en la evocación de los elementos de la naturaleza, hay una alternancia entre piedras preciosas (un mineral: el cristal y un metal: el oro) y flores (el lilio y el clavel). En los tercetos, aparece el tema del carpe diem: hay que aprovechar de la juventud y la belleza antes de que sea demasiado tarde, lo que es subrayado por el verbo "gozar" en el modo imperativo y por la anáfora en los cuartetos ("mientras"). En el primer terceto, Góngora recapitula en una enumeración los elementes naturales y las partes del cuerpo de la mujer que ha evocado en los cuartetos. En esta recopilación, el poeta no incluye la cualidad misma como la transparencia o el color, sino que lo hace por medio de metáforas, asimilando directamente la parte del cuerpo con elemento de la naturaleza: "goza cuello, cabello, labio y frente, / antes que lo que fue en tu edad dorada / oro, lilio, clavel cristal luciente". En el último terceto, Góngora evoca la deterioración de todas esas cosas, que se acabará en la muerte. El oro ya no es oro sino "plata" (v. 12), y las bellas flores se hacen "viola troncada". La palabra "troncada" es muy fuerte y evoca con violencia el hecho de que la flor sea marchita; la conotación peyorativa de esta palabra pone de relieve el hecho de que la belleza se acabará un día. Pero el poeta nos dice que eso no es nada, y en una gradación poderosa y dramática, nos conduce de la vida a la muerte ("en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada") para hacernos entender que un día no sólo la juventud y la belleza van a desaparecer, sino también la vida. Este clímax hacia abajo sugiere el carácter total de la aniquilación: después de la muerte, no queda nada. En este soneto, Góngora evoca el tópico renacentista del carpe diem pero le da una nueva originalidad ya que por ejemplo no habla del tiempo y de la vejez sino de una desaparición total e irremediable. Aunque el tema principal es el gozo de la belleza antes de que sea demasiado tarde, este soneto resulta interesante en la medida en que nos hace reflexionar sobre la fragilidad y el carácter irrisorio y efímero de la vida, y sobre la cuestión metafísica de lo que es la muerte (¿A dónde vamos? o, más bien, ¿qué seremos?).
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